Desde muy pequeño, Efraín Tábora Molina descubrió en el fútbol mucho más que un deporte: encontró una pasión. Su interés no solo se limitaba a ver partidos, sino a analizarlos, entender por qué se daban los resultados y estudiar las formas de juego de cada equipo.

Su camino como entrenador inició cuando su hijo menor comenzó a jugar fútbol. Fue entonces cuando recibió la oportunidad de dirigir una categoría U6 de Motagua. A pesar de no contar aún con formación oficial como entrenador, pero sí con un amplio conocimiento del juego, logró un destacado subcampeonato. Ese momento marcó el inicio de una carrera que no ha dejado de crecer.

Impulsado por su compromiso con el aprendizaje, Efraín decidió profesionalizarse, obteniendo licencias de entrenador en Honduras y complementando su formación con estudios en el extranjero. Además, ha buscado capacitarse constantemente a través de cursos, congresos y formación en fútbol de salón, convencido de que el aprendizaje continuo es clave en el desarrollo deportivo.
A lo largo de ocho años de trayectoria, ha dirigido diversas categorías y equipos: inició en ligas menores con Motaguita (U6, U8 y U11), pasó por la Sub-16 y Liga Mayor del equipo Soledad, tuvo la oportunidad de trabajar con equipos masculinos y femeninos del Instituto Virginia Sapp, y actualmente lidera procesos en el Panamericano, tanto en ramas masculina como femenina. Hoy en día, también forma parte de la Liga Nacional Femenina y Liga Mayor A masculina, consolidando su crecimiento como entrenador.

Efraín sueña con un fútbol más profesional en Honduras, especialmente en la primera división, donde espera ver más oportunidades para jugadores en el extranjero. Aspira a ser parte de esos procesos y convertirse en un referente como entrenador. Entre sus mayores metas está dirigir en la primera división y dejar huella en el desarrollo del fútbol femenino.

Más allá de los resultados, su filosofía va enfocada en la formación integral: no solo busca ganar títulos, sino también formar personas con valores como la disciplina, la resiliencia, la empatía y el esfuerzo. Cree firmemente que el fútbol puede ser una herramienta para construir una mejor sociedad.

Finalmente, su mensaje para las nuevas generaciones es claro: involucrarse en el fútbol con honestidad, disciplina y amor por el deporte. Invita a jugadores, entrenadores y dirigentes a trabajar por el crecimiento real del fútbol, no solo como una vía de éxito personal, sino como un medio para formar mejores seres humanos y honrar a sus familias dentro y fuera de la cancha.
TLC Deportes ✍🏻




